Con la llegada del verano, los pueblos experimentan un aumento considerable de su población. En muchos casos, el número de vecinos se triplica respecto al del resto del año gracias a los visitantes, en su gran mayoría personas que tuvieron que emigrar desde el campo a las ciudades. También nuestra comarca cuenta con un buen número de segundas residencias.
La tranquilidad y serenidad que reina en los pequeños y acogedores pueblos burebanos, alejados del estrés y de las prisas que forman parte de la vida cotidiana en las grandes ciudades, es su mayor atractivo.